cambio climático y generación eléctrica

Efectivamente no se trata de un tema habitual en el blog, pero he recibido la invitación a hablar de ello y dado que está de moda y que ha salido en varias conversaciones los últimos días sí que me apetece hablar un poco de ello y recibir opiniones, sin duda es un tema polémico, pero creo que más allá de políticas, intereses o prioridades hay algunos hechos sobre los que se puede comentar. Desde luego no soy un experto en la materia pero lo suficiente para tener mi propia opinión. Como decía esto viene por una invitación así que este post pertenece a la acción “100 posts sobre el cambio climático”.

En primer lugar habría que discutir sobre el cambio climático un tema un tanto controvertido ya que tiene mucho de publicidad e intereses alrededor, donde también faltan series temporales para poder ver la evolución de las temperaturas y ver si el calentamiento global es una realidad, ya que se trata de cambios que se producen en rangos de tiempo muy amplios; lo que sí parece claro es que la actividad humana puede influir bastante y que por tanto hay que analizar en qué podemos mejorar, básicamente por el propio interés de supervivencia a largo plazo. Si hace unos años fue el problema de la capa de ozono lo que llevó a limitar o prohibir el uso de los productos que más podían afectar, ahora el tema está en las emisiones de CO2 y en el efecto invernadero que pueden provocar.

Básicamente las emisiones provienen de cualquier combustión de combustibles fósiles que se realice, por tanto afecta a muchas actividades, locomoción, industria y generación eléctrica. En el tema de medios de transporte se sigue investigando en coches eléctricos, solares, de hidrógeno… pero prefiero centrarme en la producción eléctrica.

Hay distintas formas de generarla, centrales térmicas: con altas emisiones de CO2 sobre todo las de carbón y las que están en el centro del problema, nucleares (de fisión) con otros problemas muy en boga últimamente, hidráulica: sin emisiones, pero disponible sólo en países donde la orografía se lo permite y finalmente las renovables, sin problemas medioambientales pero con un coste bastante alto. Se puede ver la distribución de éstas en España en los informes de REE.

Las emisiones de CO2 están limitadas por el protocolo de Kioto, sólo para los países que lo han firmado, y por el sistema de cupos y cuotas básicamente lo que se hace es encarecer a las tecnologías que emiten CO2, ya que al coste del combustible y de operación hay que sumar el de las emisiones. Por tanto parece que las centrales térmicas de carbón tradicionales se les va a ir encareciendo el funcionamiento.

Las nucleares no presentan este tipo de problemas pero al menos en España no parecen estar de moda y se está llegando al final de la vida útil de muchas de ellas y no se ha hecho nada en este sentido en los últimos años. Efectivamente hay un problema con los residuos, pero parece que con el confinamiento de la forma adecuada se puede paliar; el miedo a un accidente puede existir pero es altísimamente improbable y además es algo más amplio que un país, en España con las centrales francesas tendríamos un problema grave.

La hidráulica es perfecta pero no cubre toda la demanda, es estacional pues depende de las lluvias y no está disponible para todos los países.

Las renovables parecen pues la solución, no hay combustible y por tanto son “gratis”. Aquí viene el gran problema, que a veces es complicado de transmitir, su coste de montaje, operación y mantenimiento hace que generar este tipo de energía sea muy caro. Además dependemos de factores como que haya viento y sol… el primero sobre todo nada despreciable. La potencia eólica instalada va creciendo y en momentos puntuales ha supuesto una parte importante de la generación eléctrica, pero claro no siempre. En cuanto a la maremotriz o la geotérmica me parece que aún son investigación. Me queda el tema de combustibles biológicos pero ahí no sé demasiado. Las centrales de ciclo combinado a pesar de un mejor rendimiento también dan precios elevados. De la solar los paneles fotovoltaicos parecen prohibitivos, mientras que las tecnologías de concentración son simplemente caras. La eólica y en general todas ellas también son difíciles de valorar ya que se ha fijado un precio para ellas con lo que se “tapa” el coste real de cada una, pero aún así superior a térmica y nuclear.

Se trata de llegar a un equilibrio entre la producción y el consumo, no hay que olvidar que la energía eléctrica no se puede almacenar, es decir no vale producir de más para luego usarla cuando hace falta, se pueden hacer algunas cosas pero muy ineficientes y en un volumen no suficiente. Es decir no podemos tener un sistema que sólo produzca cuando quiere, por eso existen las centrales de base (aptdo 2.1): nucleares y grandes térmicas y otras para puntas como algunas de gas, que se complementan con hidráulica y renovables. También hay que pensar que la hidráulica se puede parar más o menos en el momento, las nucleares necesitan períodos de operación largos y con las térmicas de carbón tampoco se puede estar jugando continuamente. Así que hace falta un equilibrio que sólo con las “energías limpias” y sin nucleares no se puede obtener.

Además está el tema del precio, algo muy difícil de valorar en un mercado tan intervenido donde el precio se fija, se genera un déficit tarifario (pdf) y se compensan con distintas ayudas a unas y a otras. Independientemente de esto al final hay un coste real de cada una de ellas donde intervendrán combustible, emisiones, costes de operación y mantenimiento y los de amortización de cada una de ellas. Según el mix energético y los costes de cada una nos saldrá el precio real al que “pagamos la luz”, contando que las renovables son mucho más caras la pregunta es: ¿estamos dispuestos a pagar por tener energía más limpias? y sobre todo ¿cuánto?.

De momento se puede empezar por tratar de hacer todo el ahorro energético posible, todo el tema de recuperación de energía, centrales más rentables y menos consumo no necesario, en este último sentido creo que hay varias campañas y sobre todo ahí el consumidor se ahorrará algo de gasto con lo cual estará dispuesto. De esto último me han interesado ideas de Tom Raftery, recomiendo leerle para ver cómo se pueden hacer cosas originales y distintas. Otra opción es el confinamiento de CO2 es decir que aunque se genere se pueda no liberar a la atmósfera.

Desde luego mucho queda por hacer, más investigación, mejores rendimientos,la esperanza de la fusión nuclear algo en lo que parece que nos hemos atascado.. la verdad es que no hay muchas opciones actualmente para cumplir con todo lo que queremos. Eso sin contar los problemas geo-políticos que se generan por ciertas dependencias así como el problema de competitividad que tienen los países de Kioto frente a los que no lo cumplen.

Personalmente creo que un equilibrio entre hidráulica al menos donde podemos tener, nucleares y eólica o solar (aún subiendo éstas el precio) pueden dar la solución momentánea. La gestión de residuos nucleares y en su caso en confinamiento de CO2 si se mantienen térmicas que emitan pueden completar el puzzle. Todo esto a la espera de encontrar “la gran solución” y asumiendo que seguramente el coste tenga que aumentar. A partir de aquí toda la polémica que queramos y sobre todo esperando cómo combinar todos los elementos en juego para llegar a algo posible.

No Responses

  1. Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.