El optimismo en acción en las relaciones personales

Un tema poco que ver con este blog, ni siquiera con el evento IMAN al que pertenecía, pero que resultaba una charla muy interesante y divertida gracias a Luis Rojas Marcos, le había visto varias veces por televisión, pero en una charla así ha sido genial. Algunos apuntes curiosos que no quiero dejar olvidados y que paso aquí.

Comentarios en cursiva.

La tasa de mortalidad es 1 por persona. Muy bueno.

Hablar es bueno para el corazón y para el alma. (por eso vive tanto la mujer española).

Terapia: hablar con 6 personas al día, si el día anterior se planifican esas 6 personas es mejor. Incluirá esto el hablar de forma “virtual”?? creo que no, hay una parte de comunicación pero por ahí no creo que vaya.

Hay una esperanza de vida de 84, eso significa que muchos vamos a vivir más de 100 años. Una mujer 122 años en Arlés.

En España tenemos muchos pensamientos automáticos: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Nadie querría haber nacido hace 100-120 años al menos de los que estábamos.

La mayoría de las personas superamos muy bien la adversidad. A pesar de que por lo general cada vez vivimos mejor.

En España el optimismo está mal visto. Optimista= ingenuo, ignorante.

En Nueva York la gente va al psiquiatra para muchas consultas que aquí no se hacen. Uno pidió “ser más optimista” para recuperarse antes de un infarto.

El optimista es el que más se pone el cinturón de seguridad… porque siente tener el control, el pesimista piensa “que si tiene que pasar algo pasa”.

El optimismo tiene que ver con el futuro, con el pasado y con el presente.

Para crecer saludablemente hace falta seguridad, afecto y estímulo apropiado para la edad.

Estudio: se escribe cuantas veces te sientes agradecido, cuantas más, más optimista.

El impacto que tiene el optimismo en nuestra vida. Se supera mejor la adversidad, suelen tener más éxito en los trabajos. Los jefes no quieren oír al pesimista

Ejemplo de vendedores de seguros: “comandos especiales”: suspendían el examen de vendedor pero eran muy optimistas. Emplean a 200 de ellos, al cabo de dos años éstos eran los que habían vendido más el 21% que los optimistas y el 41% más que los de poco optimismo. Ocurre porque el optimista intenta más veces vender, en lugar de 15 llamadas hacía 25 pensando “a la próxima lo consigo” y estadísticamente mejoraban sus resultados.

Para mejorar el optimismo

Todo lo anterior puede servirnos para entendernos un poco mejor, para plantearnos si somos optimistas o no y para tratar de serlo un poco más. Me parece que además es algo contagioso, bueno para la salud y para cualquier actividad o proyecto que realicemos.

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